A Cuernavaca le dicen la Ciudad de la Eterna Primavera por una razón real: está a unos 1,500 metros sobre el nivel del mar, mil metros más abajo que la Ciudad de México, y eso le da días templados casi todo el año. Aun así, hay diferencias entre meses que conviene conocer antes de reservar.
Marzo a mayo: los meses más cálidos y secos
Es la temporada más soleada, con tardes cálidas y muy poca lluvia. Es el mejor momento para un fin de semana centrado en la alberca y el jardín, y también el más solicitado: Semana Santa y los puentes de primavera se reservan con semanas de anticipación.
Junio a septiembre: lluvias por la tarde
La temporada de lluvias no arruina el viaje. El patrón típico es mañana despejada, aguacero fuerte de una o dos horas por la tarde y noche fresca y limpia. El paisaje está en su punto más verde y hay menos gente. Solo conviene planear los paseos por la mañana.
Octubre y noviembre: la ventana ideal
Para muchos, es la mejor época del año: ya casi no llueve, el campo sigue verde y el calor no aprieta. Coincide además con Día de Muertos, que en los pueblos de Morelos se vive con mucha fuerza.
Diciembre a febrero: días perfectos, noches frescas
Los días son soleados y agradables, pero las noches pueden bajar a 10–12 °C. Aquí es donde se nota si la casa tiene alberca climatizada: con calentamiento se puede nadar sin problema en pleno enero; sin él, el agua se siente helada después del atardecer.
- Alberca todo el día: marzo, abril y mayo.
- Verde, tranquilo y económico: julio, agosto y septiembre.
- Mejor equilibrio general: octubre y noviembre.
- Escapada de sol en invierno: diciembre a febrero, con alberca climatizada.
La regla corta: en Cuernavaca no se elige el mes por el clima, se elige por cuánta gente quieres encontrarte.
Qué empacar
Ropa ligera para el día, un suéter o chamarra ligera para la noche —todo el año—, bloqueador solar, traje de baño y, en temporada de lluvias, un impermeable delgado. Si vas a subir al Tepozteco o caminar en los pueblos, calzado con suela firme.



